3/5/07

MANIFIESTO DEL 5 DE MAYO, 2007


LA CORDINADORA “MURCIA NO SE VENDE” CONVOCA MANIFESTACIÓN PARA ESTE SÁBADO 5 DE MAYO: “en defensa de la naturaleza, la cultura y el futuro sostenible de la región, contra la especulación y la corrupción”.
Partirá a las 18 h. desde la Plaza de Santo Domingo de Murcia, dirigiéndose a continuación por: Calle de Alejandro Seiquer, Plaza de Cetina, Calle Barrionuevo, Plaza Hernández Amores, Pza. Cardenal Belluga, Glorieta (Ayuntamiento), Gran Vía Escultor salcillo, y por Plaza de la Fuensanta y calle de Jerónimo de la Roda hasta Jardín de San Esteban, donde finaliza el recorrido de la manifestación.
El próximo 5 de mayo, como en otros lugares del territorio español, la sociedad murciana se moviliza contra el mayor expolio social, medioambiental y cultural de la historia. La tierra murciana está sometida a una explotación y un desorden territorial sin precedentes, es una de las regiones desarrolladas que peor gestiona su territorio, con un estado de excepción en política urbanística que se basa en el beneficio económico individual por encima de cualquier derecho humano o ecológico. Podemos decir que Murcia es Marbella. No hay ni un metro cuadrado en esta región que no sea objeto de la especulación urbanística, da igual que sea la huerta, un bien de interés cultural o en un espacio natural, da igual que te destruyan el barrio o que multipliquen por miles los habitantes de tu pueblo; da igual que mientras se construyen miles de viviendas, tú no puedas de acceder a una vivienda digna; da igual que no haya agua, que no haya democracia, empresarios y gobernantes decidirán en tu nombre que no hay más futuro que el monocultivo del ladrillo, porque lo verdaderamente importante es enriquecerse rápidamente o blanquear dinero.
Pero para miles de personas la especulación urbanística sí es un problema importante, posiblemente el más grave que sufre la Región Murciana.
Se trata un modelo urbano antisocial que hace desaparecer el espacio público, dejando como única alterativa los centros comerciales y de ocio y el consumo privado. La espiral especulativa infla artificialmente el precio de la vivienda hasta hacerla inaccesible para enormes sectores de la población. A esto hay que añadir el drama humano de los abusos relacionados con expropiaciones forzosas y recalificaciones, el mobbing inmobiliario. En Murcia ya es una realidad hablar de víctimas de los abusos urbanísticos, que sufren la expropiación y expulsión de sus casas.
El territorio está sometido a un proceso de urbanización salvaje que ha destruido enormes zonas de forma irreversible, ya no sólo de la costa o el entorno de las grandes urbes, pues ha llegado también a las comarcas del interior. El modelo urbanístico promovido por la especulación urbanística es motor constante de destrucción de la naturaleza, donde ya no se escapan los espacios naturales protegidos, como el Mar Menor, La Marina de Cope, La Cerrichera, La Sierra de Altaona y Escalona, entre otros.
El agua en nuestra tierra es un recurso limitado que la especulación urbanística también quiere robarnos descaradamente. Se le quita a la huerta para dársela al ladrillo, con el consentimiento y apoyo del Gobierno Regional. Pero ojo, desde aquí queremos dejar claro que tampoco estamos dispuestos a que con nuestro dinero se desale agua para dársela a las nuevas urbanizaciones.
Se están destruyendo valores y señas de identidad fundamentales de la cultura: el paisaje, la cultura local, las tradiciones y el entorno natural (yacimientos arqueológicos, edificios y lugares de interés cultural, además del propio paisaje), que son remplazados por el hormigón y el modelo estandarizado, insostenible y globalizado de una cultura de masas ultraliberal basada en el beneficio económico a corto plazo.
La economía murciana está basada en el desarrollo urbanístico y por ello está gravemente desequilibrada, con los riesgos enormes del estallido de la burbuja inmobiliaria y sus consecuencias. Pero además el trabajo actual que genera es principalmente temporal y precario. El desarrollo económico de la región NO PUEDE justificarse de ningún modo en el desarrollismo salvaje que está acabando con nuestro patrimonio y nuestros recursos.
La desaparición de la agricultura y la ganadería y de otras formas de industria y comercio local, elimina las fuentes alternativas y la diversificación de la productividad, poniendo el territorio únicamente al servicio de la especulación del suelo.
Según el tribunal de cuentas una tercera parte de la financiación de los partidos políticos es ilegal y procede principalmente de la especulación urbanística, esto convierte al urbanísmo en la cuestión que más amplia y profundamente implica a todas las fuerzas políticas mayoritarias en la corrupción. El estado de corrupción generalizada -ejemplificado en el paradigma de Marbella- de las administraciones municipales y autonómicas, así como de sectores del poder judicial, la banca y la industria inmobiliaria, entre otros, encuentran en el urbanismo su principal o su único eje y representa la mayor agresión que se ha producido a la democracia, socavando sus valores hasta límites inaceptables y planteando un deterioro sin precedentes de las instituciones públicas. Mientras tanto, nuestros derechos a la participación en la planificación territorial y urbanística son sistemáticamente pisoteados.
Exigimos que se ponga fin a la urbanización masiva de nuestro territorio, que se paralicen y revisen todas las recalificaciones, planes parciales y Planes urbanísticos, moratoria en la construcción de campos de golf y se cierren los ilegales, que se elimine la figura del convenio urbanístico y las plusvalías a manos privadas.
Por un modelo de desarrollo sostenible que ayude a frenar el cambio climático.
Por la conservación de nuestro patrimonio natural y cultural. los espacios protegidos no se tocan!!.
Por la agricultura y la ganadería, tradicional y ecológica.
Por la diversificación de la economía.
Por el turismo rural y sostenible.
Por una gestión sostenible del agua.
Por una vivienda digna.
Por la transparencia y la participación de todos en la toma de decisiones.